jueves, junio 08, 2006

Cuna del pop

No tengo nada contra Mazapán. Al contrario. Soy uno más de los que puede recitar de memoria, las aventuras de la famosa cuncuna amarilla y, mal que mal, el primer amor televisivo de mi vida fue una de las cantantes del grupo, una rubia que, me acuerdo, cantaba como los dioses. Insisto, no tengo nada contra Mazapán, pero quiero que mi hijo tararee algo más que “La chinita Margarita”.

Y se puede. Primero le llegó Descubriendo a Lennon, un regalo de un amigo beatlemaníaco con la música orquestada de las más famosas composiciones del viejo John. Muchos teclados, bases programadas caseras y marimbas digitales para hacer dormir a la guagua al ritmo de “Imagine”, “Jealous guy” y de una notable versión de “Stand by me”. No estoy seguro de si ya existe algo así como McCartney para Niños, al menos no lo he encontrado, pero me entero de que estas adaptaciones de sonidos populares como canciones de cuna se han transformado en una empresa muy despierta para los artistas del teclado.

Junto a la predecible lista de títulos de Baby Einstein —una colección infantil editada por Disney con la música de Bach, Mozart y decenas de otros compositores clásicos —, al estante de su pieza se han ido sumado álbumes realmente delirantes. Como Babies go Rolling Stones, donde las más rabiosas declaraciones de Jagger y Richards suenan ahora como el relajo perfecto para el momento de la papa. Y, créanme, al son de “Ruby tuesday” los niños parecen sentirse más desinhibidos para botar sus chanchitos. Ahora, si las pataletas empiezan a coincidir con “It’s only rock and roll (but I like it)”, habrá que dosificarlo un poco. Lógico.

Mi favorito, hasta ahora, es Babies go U2 y su acertado rescate de las melodías más luminosas de la banda. Porque si “All I want is you” puede emocionar a miles de adultos en un Estadio Nacional repleto, aquí convierte a la cuna en el lugar en que hay que estar a la hora de la siesta. Las flautas y los xilófonos son infalibles, especialmente si se refuerza la inducción al sueño con la dulzura de “Sweetest thing”, una canción que parece haber sido hecha especialmente para musicalizar el movimiento pendular de un móvil.

Encargar discos, cosa grata, ya no me quita el sueño. En camino (www.tematika.com.ar) vienen álbumes con piezas de Pink Floyd, Bob Marley y The Beatles, todas convertidas en standards infantiles. Me queda sólo Queen y Abba, porque estoy seguro de que no voy a querer Babies go Sting: para eso, claro, mejor escuchar sus grabaciones originales.

PD: El próximo sábado 17 de junio, especial Día del Padre en Gran Reserva. ¿Alguna canción de sugerencia?



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