jueves, marzo 30, 2006

En abril, exija con su Rolling Stone


Toda una mirada en reversa a los 30 años del movimiento punk: nos metimos en el archivo histórico de la revista para rescatar crónicas de la época de Ramones, Sex Pistols, The Clash y, claro, con algo de localía con una notable nota a los Fiskales ad hok.
¿Quién mató a Gaete? Redolés lo sabe... Joselo, el de Tacuba, y su amor por el Liguria... Andrea Echeverry, la de Aterciopelados, tiene algo que contarnos acerca de la maternidad de una florecita rockera... ¿Y qué tal si nos vamos a vivir a marte?

Pídala en su kiosco antes que se agote (y se está agotando, en serio)

saludos a todos

PM

jueves, marzo 16, 2006

Vivir para escucharlos


Si existe algo para graficar esa exquisita sensación de impotencia, para explicar esas ganas estimulantes de tener ahora mismo todo aquello que nos tomaría demasiado tiempo conseguir, no es otra cosa que la lectura impaciente de cada una de las páginas de "1001 discos que hay que escuchar antes de morir" (Grijalbo, 2006). Una maravilla, recién publicada en español y pensada especialmente para los melómanos con bajo control de sus impulsos.
Hablamos de una guía hormonal y polémica, elaborada por 90 críticos musicales europeos y norteamericanos (editada por Robert Dimery), y construida con el único fin de poner a prueba la dignidad de las discotecas personales de los lectores. Porque, estemos de acuerdo o no con la selección de los álbumes, es el punto de vista y la pasión lo que dan vida a un libro que es mucho más que una simple recopilación de trivia.
Como "31 canciones" (Anagrama, 2004) se convirtió en la banda de sonido de todas las obsesiones de Nick Hornby, con "1001 discos..." las décadas dejan de dividirse en conflictos e invasiones armadas para transformarse en sonidos para atesorar y vivir para escucharlos. Desde "In the wee small hours" (1955), grabado por Frank Sinatra en sus años dorados de Capitol y justo después de su tormentoso fracaso con Ava Gardner, hasta la exploración sensorial de "Get behind me Satan", el disco que The White Stripes alcanzó a adelantar en su paso por Santiago el año pasado. Cincuenta años de data pura.
Con anécdotas de estudio y datos para dejar contentos a los amantes de la información que no le importa a nadie, leyendo sus páginas uno se entera de cosas tan importantes como, por ejemplo, el nombre de las groupies alemanas que aparecen semidesnudas en la tapa de "Country life" (1974), el disco en que Roxy Music trata de recuperar la partida de Brian Eno. O, mejor aún, que "Sweet dreams", la canción más emblemática de Eurythmics, fue grabada por la dupla Annie Lennox y Dave Stewart luego de pelearse a muerte frente al micrófono: no se hablaron por el resto de la grabación.
Como para aplaudir de pie, el libro se salta olímpicamente el nombre de Yoko Ono en la lista de los imprescindibles ("Double Fantasy" no figura), aunque, claro, se ve obligado a mencionarla en los créditos de "John Lennon / Plastic Ono Band" (1970), el emotivo escape de Lennon del fantasma de The Beatles. Seguramente muchos van a estar en desacuerdo, pero qué importa. Así son las listas.
Lo malo de todo esto es que, si con suerte uno tiene en su casa 200 de los discos que aquí se compilan, el presupuesto del resto del año va a tambalear gravemente. Partiendo por el valor de esta misma edición de lujo, de tapa dura y prólogo de Michael Lydon (co fundador de la revista Rolling Stone). Pero, ojo, nadie dijo que los vicios salen baratos.