miércoles, enero 25, 2006

Febrero en Rolling Stone Chile...


¿Qué viene este mes en la revista? Lo que siempre quisiste preguntarle a Bono y, claro, nunca pudiste... En su edición de febrero, Bono se sentó a conversar largamente con Rolling Stone para hablar de su vida, de sus discos, de su causa social, de su fobia a las luces, de sus temores de quedar sin voz y de miles de otros tópicos. Más de doce páginas de entrevista, un verdadero lujo que ninguna otra revista lo puede conseguir (modestamente).
Además, los veinte años de Upa!, la verdadera historia detrás de "Pitéate a un flaite" y algo más sobre el bueno de Gepe. La película sobre Johnny Cash, el manifesto futurista de "La posibilidad de una isla" de Michel Houellebecq y la infiltración de unos de nuestros corresponsales en la vida de un guerrillero de la Jihad islámica.
Ojalá no se la pierdan... Recibimos sugerencias, quejas, propuestas e ideas.

Saludos

PD: Les dejo una de las canciones que degustaremos este sábado en "Gran Reserva", sólo covers. Como este, del maestro Johhny Cash para una de U2, lógico... Tengan paciencia, que castpost se toma unos segundos en comenzar.


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viernes, enero 13, 2006

Todo partió con Harrison...


Años antes de que Bob Geldof quisiera paliar el hambre de África con “Live Aid”, décadas más temprano de que Bono se convirtiera en el hombre más bueno del mundo con “Live 8”, un inseguro George Harrison inventó las cruzadas roqueras benéficas con el legendario “Concert for Bangladesh”. Una histórica jornada doble, realizada en agosto de 1971, en el Madison Square Garden, y que ahora se reedita para volver a emocionar a las nuevas generaciones.

Ravi Shankar, hombre sensible, fue el de la idea de unir fuerzas para ayudar a las miles de víctimas que la naturaleza azotó en la tierra de sus ancestros a principios de los años ‘70. George Harrison, su amigo del alma, se ofreció para organizarlo todo, pero hasta último minuto tuvo dudas de si realmente valía la pena hacerlo en grande. El ex beatle, por esos días, andaba de lo más inseguro.

Entonces, pidió una pequeña ayudita de sus amigos, John Lennon y Paul McCartney, para que fueran parte del elenco y no le fue muy bien. Bob Dylan, en cambio, dijo que sí, pero estuvo a punto de abortar en la mitad de la noche. Y Eric Clapton, sumido en la etapa más oscura de su adicción a las drogas, casi se desploma en pleno show luego de un solo de guitarra que pudo ser mortal. Y todo por Bangladesh.

Por esa jornada legendaria del 1º de agosto de 1971, en el Madison Square Garden, cuando con dos recitales consecutivos (uno en la tarde y otro de noche) se escribió un capítulo de lujo de la historia de la música popular, con más de 40.000 personas llenando las butacas del famoso teatro neoyorkino para ver en escena a los más grandes ídolos del momento. Ahí, todos juntos y revueltos con el objetivo de reunir fondos para los devastados habitantes de Bangladesh, por esos días agobiados por inundaciones, guerrillas y hambrunas.

La historia cuenta que la jornada reunió apenas un cuarto de millón de dólares (“Live Aid”, años después, en 1985, recaudaría 60 millones en un solo día), pero lo importante es que el inolvidable “Concert for Bangladesh” se convirtió en la primera gran cruzada del rock por tratar de cambiar el mundo. En el primer concierto benéfico de todos los tiempos que, esta semana, acaba de ser reeditado en el mundo en formato DVD, con escenas inéditas hasta ahora, un disco exclusivamente de material extra y entrevistas con algunos de los participantes. En tanto, la grabación de audio, también lanzada en dos compactos, fue trabajada digitalmente una vez más para borrar de manera definitiva todas las imperfecciones del registro original.

Claro, porque la organización de “Concert for Bangladesh” resultó tanto o más hippie que los anfitriones de la cita. El músico indio Ravi Shankar, por ejemplo, sólo tenía claro que debía ayudar a los sufrientes ciudadanos de Bangladesh, la tierra donde había nacido su familia cuando esas tierras aún formaban parte de India. Y como no sabía cómo hacerlo, se le ocurrió contactar a un George Harrison deseoso de hacer algo interesante con su tiempo libre.

Así, luego de grabar una canción promocional para la jornada, “Bangladesh”, el ex beatle llamó a Eric Clapton y a Bob Dylan para que formaran parte del show. Habló luego con John Lennon, dejándole muy en claro que lo invitaba a él y no a la intrigante de Yoko Ono. Mala estrategia de marketing: el músico dijo que sí, que ningún problema, pero justo un par de días antes del concierto desapareció del mapa. Dicen que su esposa le pidió explicaciones.

Paul McCartney, en tanto, fue más directo y se negó de inmediato argumentando que las peleas legales con sus ex compañeros de banda eran suficiente razón para no querer verlos de nuevo. Sólo Ringo Starr aceptó con una sonrisa y finalmente fue el hombre a cargo de tocar la batería durante toda la noche. Feliz de la vida.


Sube ahora, Bob


Inicialmente, la idea de Harrison era hacer el “Concert for Bangladesh” en un lugar más íntimo, en el pequeño teatro Town Hall, porque tenía miedo de que fuera un fracaso de público. Además, sin tocar en vivo desde 1966 —cuando The Beatles decidió dejar para siempre los escenarios, porque el griterío de los fans no les permitía escuchar nada—, el guitarrista no estaba seguro de querer mostrarle a tanta gente las canciones de su primer disco solista, “All thing must pass”, editado meses antes (noviembre de 1970)

La jornada arrancó con un set de 25 minutos de suave música india a cargo de Ravi Shankar, mucha cítara y atmósferas, y nadie se movió de su asiento. Mientras, en camarines, Bob Dylan quería volverse al hotel víctima de una aguda crisis de pánico y sólo gracias a una oportuna estrategia de su manager logró finalmente salir a escena: “Sube a Bob ahora, que se va”, decía una nota escrita a mano que le hicieron llegar a Harrison y rápidamente todos le hicieron caso.

En el turno de Eric Clapton, sin embargo, la cosa estuvo más compleja. En medio de su adicción a la cocaína, mano lenta solía complementar su cóctel farmacológico antes de cada presentación con algo de metadona (droga cuyo efecto es similar al de la heroína, más suave, pero más prolongado). Una mezcla más que peligrosa y que, en la mitad del segundo concierto, lo mandó de bruces sobre el escenario. Tuvo que llegar un médico para revivirlo y permitir que siguiera tocando.

Pero los momentos más memorables del “Concert fof Bangladesh” fueron musicales. Como el sonriente duelo de guitarras de Harrison y Clapton en “While my guitar gently weeps”, y la interpretación a dúo del bueno de George con Bob Dylan en “If not for you”, donde nunca dejaron de mirarse fijamente a los ojos. Eso, claro, más la interpretación de “Something” y “Here comes the sun”, dos clásicos de The Beatles que hasta ese momento nunca habían sido presentados en vivo.

El documental de la jornada, grabado en cámaras de 16mm y sin siquiera contar con un guión previo —los camarógrafos no sabían el orden de aparición de los músicos, por ejemplo—, resultó ganador del premio Grammy ese año más por la emotividad del registro que por la calidad del mismo. Y al igual que aquella vez, hoy también las ventas del DVD y del CD irán a parar a las arcas de UNICEF.