domingo, septiembre 25, 2005

Para que usted sí lo diga


En una especie de contra homenaje a los profesores Banderas y Campusano, responsables mediáticos de que muchos de nosotros hayamos odiado el castellano cuando niños, propongo desempolvar y rescatar algunas palabras que han caído en la ignominia del desuso. Vocablos que, erosionados por el olvido insolente de las nuevas generaciones, han pasado a engrosar las lápidas del patio de los callados de nuestra lengua. Sonidos vernáculos que, como los buenos vinos, merecen envejecer con honor...
Seguro de vuestro compromiso imperecedero, los invito entonces a luchar por el rescate de tan gloriosas palabras en un mero y desinteresado afán por iluminar nuestras enjutas aptitudes oratorias:

  • Paquetería
  • Damajuana
  • Desguallangado
  • Pallasa
  • Botica
  • Chiuco
  • Taita
  • Fundillos
  • Pantruca
  • Cantina
  • Chitas
  • Finado (a)
  • Orzuelo
  • Cachaña
  • Pedigüeño
  • Aletazo
  • Guailón
  • Aniñao
  • Patuleco
  • Menestras
  • Asorochado
  • Cocaví
  • Paletó


Como siempre, se agradecen y valoran todas las contribuciones... ¡Para que usted sí las diga!

Saludos

martes, septiembre 20, 2005

Y siguiendo con la saga... un día con R.E.M.


La cita, el pasado 11 de mayo de 2001, fue en el mítico Rockefeller Center, ahí, en el corazón de New York, en las oficinas del sello Warner Music en un día soleado y muy caluroso.
Cada uno de los integrantes de la banda llegó por separado y, como si no se hubieran visto desde hace rato, se saludaron como viejos amigos que se reencuentran después de largos años de distancia.
Michael Stipe, tipo tímido y de voz susurrante, no dejó nunca de fabricar cigarrillos con un tabaco que olía más a incienso que a nicotina. Al final de la entrevista, una hora más o menos, nos depedimos de abrazo y el pelado Stipe se fue caminando al Metro. Como una verdadera estrella...
Este es un extracto de la nota que publiqué, en su momento, para el Wikén, de El Mercurio.

El remedio de R.E.M.

Michael Stipe saluda con fragilidad y deja su bolso, artesanal y de varios colores, sobre una silla. "Este es mi mundo", dice mientras escarba dentro de su ya viejo y gastado compañero. Ninguna llamada perdida en el celular y un puñado de tabaco para improvisar un cigarrillo. La voz y alma de R.E.M. mira de frente y sonríe anunciando que ya está listo.
Por separado, los tres integrantes de una de las bandas rockeras más importantes del mundo, nacida a principios de los '80, en Athens, Georgia, se encuentran en las oficinas centrales de su compañía discográfica, en las alturas del edificio Rockefeller Center, pleno corazón de Manhattan, para revelar los detalles y el sonido de su nuevo disco, "Reveal".
Y la cita es para hablar del disco número 13 en la carrera de la banda. La placa sucesora del notable "Up" (1998) y con la cual pretenden remover los cimientos de su propia estética.
"Una de las cosas que todos quisimos lograr con este disco, desde el principio, fue tener mucho silencio, aire, atmósfera en las canciones", empieza a contar Michael Stipe. "Las fuimos construyendo en capas, con guitarras, sintetizadores, teclados, cuerdas, vientos, percusión y las voces. Juntar todo eso implicó sacar otras cosas y dejar que las canciones tuvieran silencio, dejarlas respirar y darles atmósfera... Pero debo aclarar que para mí, el disco no es sólo un collage: algunas canciones son tristes, otras son más alegres...".
- Pero la música de R.E.M. se asocia, en general, con estados de ánimo tristes...
"Lo que sentí al grabar este disco fue mucha emoción por el hecho de grabar material nuevo. En términos musicales, eso era muy desafiante después de "Up"... Y, en términos emocionales, a veces hacemos música triste, cosas que al escucharlas te llevan a la tristeza y te hacen sacarla de ti. Esa es una forma de catarsis que hace bien, porque después de eso sólo cabe la esperanza y la alegría. La música es uno de los medios más poderosos en términos emocionales. Cada persona que oye una canción la entiende de maneras muy distintas. Es un medio muy individual, en el sentido de la interpretación".
- También es muy individual la forma de hacer canciones. Algunos las escriben en los hoteles, otros en el baño o de madrugada en sus casas...
"Eso cambia todo el tiempo, pero he hecho todas las variantes que nombraste... A veces me quedo atascado en una canción y a veces me pregunto si sería diferente si estuviera en Francia o en Nueva York o en Italia o en Londres, y entonces me voy para allá y trabajo un par de días en esa canción. También he compuesto en el metro".
- ¿Aquí, en el metro de Nueva York?
"Noooo... (sonríe, celebrando la ingenuidad). En otros lugares. En Nueva York prefiero el taxi. Vivo aquí y es como mi segundo hogar (después de su natal Athens)".
- Y eres el prototipo del neoyorquino: un tipo intelectual.
"Muchas gracias, pero la verdad es que no me considero un intelectual. Para nada. Tuve una educación muy estándar".
- ¿Entonces no crees que las letras de tus canciones son, a veces, demasiado inteligentes para el público en general?
"No. Hay muchas maneras de escuchar una canción. Hoy, en EE.UU. hay mucha música que me gusta escuchar en el auto, como Britney Spears, Christina Aguilera y los Backstreet Boys. Es música pop constructiva, que invita a cantar y para eso está. Se puede tomar la música a ese nivel o, si quieres, puedes llevarla a un nivel más profundo para encontrar significado en las letras, para interpretar lo que quiere decir la canción, encontrarle una filosofía o una manera de enfrentar una situación".
- Pero, creo, al menos eso es mejor que repetir monosílabos sin sentido...
"Creo que el público general suele subestimar a la gente que está en esto, en el sentido de que los artistas son mejores en la medida de qué tan tristes puedan sentirse. Pero el público se siente más triste y a la vez es más listo de lo que aparenta, aunque eso no vaya en la letra de una canción".

Máquinas cálidas

Inseparables, el bajista Mike Mills y el guitarrista Peter Buck entregan en otra habitación su versión de los hechos. Con la cabeza siempre puesta en la tierra y en los instrumentos, los músicos se atropellan a la hora de encontrar una definición del disco.
"Diría que "Reveal" es exuberante o lujurioso, en el sentido del exceso...", explica el rubio y expresivo bajista. "Pasan muchas cosas en el disco, incluye diversos estilos musicales e ideas. Se puede decir que es frondoso, exuberante, que es textura. Se puede describir el sonido, pero no lo que es en una sola palabra".
Peter Buck, vestido elegantemente de traje, mira atentamente a su compañero y asiente con la cabeza. Aclara la voz con un carraspeo y, en un contraste notable con el histrionismo de Mills, apenas mueve los músculos de su cara para entregar su opinión.
"Somos músicos y queríamos ver de qué manera podíamos usar los instrumentos que tenemos", explica con la parsimonia y la pedagogía de un académico. "Sabemos tocar la guitarra, el bajo y el piano, pero queríamos ver qué podíamos hacer con computadores, teclados y cosas que no nos son tan familiares".
- Una de las gracias de R.E.M. es, justamente, el sonido familiar, cálido, que no es fácil conseguir con máquinas...
"Exacto y, por eso, una de las cosas que quisimos lograr al usar tecnología moderna fue darle calor al disco, no queríamos que fuera como una máquina fría", explica Mills. "Creemos que hay una manera de usar las ventajas de la tecnología y los sintetizadores, de modo que parezca que son seres humanos los que los usan".
- ¿Esto puede tomarse como un agotamiento de los viejos sonidos del rock más tradicional?
"No, de ninguna manera", niega Peter Buck. "Como músico uno siempre busca cosas nuevas. A los músicos nos gustan las máquinas, los juguetes, y como algunos de los instrumentos son tan viejos como nosotros, nos gusta ver qué ruido podemos hacer con los nuevos".
- Los fans estaban esperando que "Reveal" completara la trilogía melódica e intensa iniciada por "Automatic for the people" (1992) y "Up" (1998)...
"Mmmmm... (se lamenta Mike Mills). "Una vez que un disco queda listo, siempre es comparado con el pasado. Y "Reveal" ya está en el pasado, porque ya estamos escribiendo canciones y pensando en el siguiente proyecto. Pero si miramos hacia atrás, se puede decir que hay algo de ambos álbumes allí. El sonido de las canciones se acerca más a "Automatic..." y en la producción se parece más a "Up"".
- Bueno, al menos eso es un consuelo... Lo extraño es que la canción promocional, "Imitation of life", es tan pegajosa que suena extraña junto al resto del disco.
"Eso es lo que la gente busca en un sencillo", sigue el bajista. "En estos momentos, ya no nos preocupamos de escoger el sencillo; hemos dejado esa responsabilidad al sello discográfico... Esa era nuestra canción favorita del álbum aunque pensamos dejarla fuera, porque sonaba como algo que ya habíamos hecho antes y solemos rechazar lo que suena parecido a lo hecho antes. Al escuchar la canción en la radio, la gente querrá comprar el disco, pero tienes razón, el resto del álbum no tiene nada que ver con esa canción. Es más, no hay ninguna otra canción que pudiera tocarse en la radio".
- ¿Tienen alguna favorita ahora?
"Hoy día mi canción favorita es "I've been high"", se adelanta Peter Buck, "pero eso puede cambiar mañana. Me gustan todas las canciones del disco y, créeme, eso no siempre es así".

Profesión: Inteligente

Michael Stipe fuma rápido. Y es habilidoso en el arte de fabricar delgados cigarrillos y en botar el humo con tanta lentitud que por momentos desaparece su cara. El cantante calvo está cómodo y su celular todavía no le anuncia ninguna urgencia.
"Creo que sin importar lo que se haga en la vida, uno siempre siente que no se tiene suficiente tiempo y eso es terrible", sentencia mientras acaba con el resto del tabaco.
- ¿Esa prisa lleva a vivir alejado del mundo real, a no tener contacto con la gente?
"Hay gente que tiene el mismo trabajo que yo, con el mismo nivel de fama, y que vive de esa manera. Yo no. Creo ser bien aterrizado. No diferencio mis amigos según aparezcan en una revista o no".
- Pero la fama puede ser muy solitaria...
"Puede ser un punto a favor y también una carga. Pero, la verdad, realmente disfruto ser famoso. Es agradable ser una figura pública... Cuando camino por las calles de Nueva York la gente me detiene para darme ánimo y decirme que soy el mejor, que siga adelante, lo cual es una sensación muy grata".
- También te deben preguntar muchas cosas...
"Si alguien se me acerca con sinceridad, respondo con sinceridad; de lo contrario, no soy pesado, pero les hago ver que no me gusta que me traten de esa manera... Cuando me hacen preguntas sobre mis relaciones, mi familia, mi espiritualidad, no las respondo. Muchas veces la gente escucha una canción y proyecta el contenido en el cantante. Pero no todas las canciones son autobiográficas. Yo sólo soy un buen compositor".
- Y, por lo mismo, un tipo cuyo trabajo es siempre decir cosas inteligentes...
"No tanto. Sólo soy una persona, nada más, pero la gente proyecta muchas cosas en mí. Con eso me puedo hacer sentir orgulloso, pero la realidad es que soy un tipo que tiene un trabajo diferente y que lo eleva a un pedestal de fama. Y eso está bien, siempre y cuando reconozcan que hay una persona detrás. Y que no se decepcionen con lo real".

miércoles, septiembre 14, 2005

Para eso son los amigos...


(Tobías Márquez y Santiago Corvalán en su mundo privado)

lunes, septiembre 05, 2005

"Trasplantando Vidas" o el orgullo de ser profe


En medio de un bombardeo mediático inédito en la cobertura de los trasplantes de órganos en nuestro país, en el segundo semestre del año académico 2003, con mis alumnos decidimos comenzar un texto de largo aliento como parte del ramo Periodismo de Investigación, curso de egreso que dicto en la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Durante todos esos meses, Hernán Tello, Alejandra Sáenz, Constanza Vigil, Macarena Feliz y Andrés Meyer se dedicaron a reportear en profundidad un mundo que se nos fue revelando cada vez más complejo y apasionante.
Y tal como las vidas de nuestros protagonistas fueron avanzando con el correr del tiempo, los alumnos que iniciaron el trabajo dejaron a fines de ese año la vida universitaria para iniciar su camino laboral como periodistas titulados de la UC.
Por eso, como faltaba mucho por hacer, como cada día el tema nos iba involucrando más y más, una nueva generación de talentosos y apasionados estudiantes retomó el trabajo que, ya a esas alturas, principios de 2004, se vislumbraba como un interesante reportaje sobre un tema que los medios solían abordar sólo de manera superficial.
Así, Guillermina Altamonte, Catalina Navarro y Rodrigo Cea, los autores finales del libro, actualizaron toda la información existente a la fecha, volvieron a investigar los casos, rescribieron muchas de las historias y se comprometieron a tiempo completo en un trabajo que fue mucho más allá de la sala de clases.

Y el resultado es este Trasplantando Vidas: La Realidad de la Donación de Órganos en Chile, un texto que funde la rigurosidad de un trabajo periodístico de excelencia en una narración virtuosa y magnética. Un trabajo que nos emociona con sus historias, que nos quiebra con el drama humano y que nos hace reflexionar frente a una realidad que convive con nosotros más cerca de lo que creíamos.

Un libro del que, como profesor guía y editor, me enorgullezco formar parte y cuyos ingresos por concepto de venta serán donados a la Corporación del Trasplante para apoyar su inagotable trabajo en un país que aún no toma real conciencia de la donación y trasplante de órganos.
Los invito a conocerlo. Bajo el sello Grijalbo / Random House Mondadori, el lanzamiento será el próximo jueves 15 de septiembre en el Centro de Extensión de la UC... Todos invitados.